Islas

Donde la evolución escribe su propia leyenda
En medio del vasto océano Pacífico, surgió un archipiélago forjado por el fuego volcánico y esculpido por el tiempo: las Islas Galápagos. Un conjunto de tierras encantadas donde cada isla tiene alma propia, con paisajes que parecen de otro mundo y criaturas que no se encuentran en ningún otro lugar del planeta.
Aquí, hace casi dos siglos, Charles Darwin encontró pistas silenciosas que lo llevarían a formular la teoría de la evolución. Lo que vio lo transformó, y lo que tú verás también lo hará contigo.
Desde Isabela, la más grande y salvaje, donde volcanes activos dan forma al cielo y al suelo, hasta Española, hogar del majestuoso albatros que baila sobre acantilados. San Cristóbal, con su historia humana y política como la isla más antigua habitada, te recibe con lobos marinos juguetones y leyendas de navegantes. Floreana, misteriosa y tranquila, esconde historias de piratas, colonos y amores perdidos.
Pero Galápagos es más que historia. Es un santuario vivo donde los animales no temen al hombre, y donde el visitante se convierte en testigo silencioso de un equilibrio perfecto entre el cielo, la tierra y el mar. Tortugas gigantes, piqueros de patas azules, tiburones martillo, iguanas marinas, pingüinos… todos coexisten como si supieran que este lugar es sagrado.
Cada isla es una puerta hacia lo inesperado. Y tú estás invitado a cruzarla.
Galápagos no se explica. Galápagos se siente.